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Proyecto “Excelencia de la Educación en las Aulas a Nivel Local” PDF Imprimir Correo electrónico

“DIAGNí“STICO SOBRE LA SITUACIí“N ACTUAL DE EDUCACIí“N ESPECIAL EN CUANTO A LA ATENCIí“N DE NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES Y SU ATENCIí“N EN EL SALVADOR”


RESUMEN EJECUTIVO

Esta investigación, enmarcada en el Proyecto “Excelencia de la Educación en las Aulas a Nivel Local” (EXCELL), tuvo como objetivo terminal caracterizar la situación actual y los resultados logrados  por la Educación Especial, en cuanto a la atención a las necesidades educativas especiales durante los pasados diez años de Reforma Educativa, para proponer medidas en su desarrollo posterior.
Fue ejecutada por un Equipo Técnico integrado por cuatro personas y contratado por FUNPRES, el cual realizó acciones durante cuatro semanas en el mes de marzo de 2004. Sus resultados fueron complementados y enriquecidos durante un taller en el que participaron directivos del Proyecto EXCELL, técnicos/as del MINED y docentes de Escuelas de Educación Especial y docentes de Escuela de Sordos.
En primera instancia se realizó un análisis documental comparativo de cinco investigaciones previas, relacionadas con la temática, el cual permitió comprobar la inexistencia de un estudio completo anterior que  posibilitara una visión global sobre los logros y desafí­os de la Educación Especial en El Salvador. Dichas investigaciones han sido muy puntuales y en general, referidas al funcionamiento de servicios y al trabajo de aula. Prácticamente no hay referencias en ellas a aspectos legales, financieros, de interrelación de la Educación Especial con el resto del sistema educativo, así­ como se carece de un análisis de las polí­ticas aplicadas.
Durante la recolección de datos fueron consultadas, aproximadamente, 165 personas: 45 a través de la realización de dos encuestas a docentes regulares y de Educación Especial, así­ como a asesores/as pedagógicos/as; 100 personas en grupos focales y 20 informantes claves. Entre los grupos focales, se  trabajó con docentes y psicólogos/as que se desempeñan en los diferentes servicios de Educación Especial.
Los informantes claves fueron directores/as y técnicos/as de los diferentes niveles y modalidades educativas; directores/as de instituciones oficiales relacionadas con la Educación Especial, e integrantes de asociaciones de personas discapacitadas, entre otros.
Con el propósito de ordenar los hallazgos en categorí­as y reconociendo la interrelación existente entre ellas, se determinaron las áreas siguientes: legislación o marco legal, polí­ticas, financiamiento, interrelaciones en el sistema educativo, cobertura, calidad educativa y formación docente.
La investigación, de tipo cuali-cuantitativa, ha tratado de integrar ambos métodos; y debido a la falta de estadí­sticas y  en función de las dificultades para obtenerlas en el tiempo de duración del estudio, prevalecieron los análisis cualitativos.
El análisis, además de incluir esta sí­ntesis, presenta los hallazgos en forma descriptiva y las conclusiones, expresadas en logros, desafí­os, sugerencias y recomendaciones. Se presenta a continuación una sí­ntesis de los hallazgos fundamentales, así­ como las sugerencias y recomendaciones posibles (en negritas).
La atención a personas con necesidades educativas especiales se encuentra legislada desde la ley primaria, la Ley General de Educación, la Ley de Equiparación de Oportunidades para Personas con Discapacidad y su Reglamento.
El alcance de lo legislado, se refiere a las responsabilidades especí­ficas del MINED en cuanto a crear y mantener la institucionalidad adecuada para esta modalidad educativa, la provisión de recursos materiales, personales, curriculares y tecnológicos para su implementación y la responsabilidad para normar y coordinar las acciones, estrategias y polí­ticas de Educación Especial. También aborda sobre el rol del MINED respecto a la articulación interinstitucional coordinada por el CONAIPD.
Esta legislación ha facilitado algún grado de articulación entre los principales actores nacionales, ha permitido el posicionamiento del tema en el sector educativo y ha contribuido a sensibilizar sobre los derechos que tienen las personas con necesidades educativas especiales a ser atendidas en una modalidad adecuada a sus condiciones. Además, desde la legislación actual se ha podido promover la formulación de planes y programas de acción.
Sin embargo, esta legislación presenta algunos rasgos que deben superarse para hacerla más efectiva: necesidad de homogenizar su base conceptual, visión jurí­dica poco precisa sobre la pertinencia de la Educación Especial en cada nivel educativo, rigidez en su base conceptual, que no la hace flexible ante los cambios del entorno y alguna discrepancia (aunque mí­nima) respecto a los roles institucionales del MINED y del CONAIPD.
Por lo anterior se recomienda realizar un diagnóstico profundo sobre el tema y promover una reforma jurí­dica que le dé más consistencia, homogeneidad, articulación y fuerza ejecutiva a la legislación, además de que le asegure responsabilidad de financiamiento especí­fico y permanente. La redacción de la legislación, por otra parte, debe involucrar a todos los niveles educativos del sistema y exigir su cumplimiento.
Se dispone de un aparato de polí­ticas en Educación Especial que (aunque con algún grado de dispersión e inconsistencia) presenta ciertas fortalezas; las polí­ticas muestran una tendencia constante a ser mejoradas tanto en su alcance como en su concepción y enfoque; han contribuido al diseño y formulación de otros instrumentos técnicos de gestión en Educación Especial (planes, programas, acciones) y presentan algún grado de articulación junto a las polí­ticas del CONAIPD y otras instituciones de apoyo (públicas y privadas).
No obstante, estas polí­ticas presentan algunas distorsiones que deben superarse: tienen discrepancias respecto a la base conceptual sobre necesidades educativas especiales, reflejan las inconsistencias señaladas en el marco legal, tienen alguna desarticulación en cuanto a alcance, concepción y enfoque y adolecen de un adecuado sistema de monitoreo y evaluación de su cumplimiento.
Estos vací­os igualmente pueden superarse por medio de acciones posibles, tales como: revisar las polí­ticas, armonizar las leyes, institucionalizar un concepto uniforme de “polí­ticas en Educación Especial” y diseñar una metodologí­a para la formulación de polí­ticas en este campo; incrementar los niveles de participación en su diseño y formulación; desarrollar actividades de capacitación en Planificación Estratégica del Sector Público, y promover la formulación de polí­ticas armonizadas, vinculantes, medibles y evaluables.
La reforma jurí­dica deberá hacerse de acuerdo a la concepción actual de Educación Especial, basada en la atención a la diversidad y la educación inclusiva.
Hasta hoy se han logrado financiar los esfuerzos aislados realizados en Educación Especial, aunque en condiciones deficitarias, es decir, sin responder adecuadamente a la demanda efectiva y potencial de servicios de atención educativa en la modalidad especial. Aún en la insuficiencia de recursos, ha sido posible subsidiar modestamente algunas acciones de instituciones privadas de apoyo.
El financiamiento para este rubro es insuficiente, inestable y no permanente.  Además de que no se dispone de registros y mecanismos para evaluar su dimensión, costos y necesidades financieras, también se requiere superar los desafí­os siguientes: crear un sistema de registro, control y análisis de cuentas sobre Educación Especial; presentar en el presupuesto global de educación un rubro y asignaciones especí­ficas para la Educación Especial; incrementar la inversión en este campo educativo y asegurar permanencia en su financiamiento.
A este propósito puede contribuir el fortalecimiento del banco de proyectos especí­ficos de Educación Especial, para luego buscar su financiamiento.  Se debe sensibilizar el aparato de gestión internacional para buscar financiamiento. Además, se necesita diseñar e implementar un sistema especí­fico de control financiero, hoy inexistente,  para la Educación Especial.
A pesar de estas carencias, inconsistencias y limitantes en el marco legal, polí­ticas y financiamiento, la Educación Especial ha tenido logros modestos en el aumento de cobertura y mejoramiento de la calidad educativa. A estos logros ha contribuido especialmente, el esfuerzo y la acción de la División de Atención a las Necesidades Educativas Especiales.
Debe reconocerse que, gracias al subsidio otorgado por el MINED a FUNPRES, se han podido desarrollar acciones conjuntas, traducidas en logros de la Educación Especial. Sin embargo, no puede considerarse que en el sistema educativo existan las interrelaciones necesarias que conduzcan a los apoyos  requeridos para impulsar  la atención a la diversidad  y la educación inclusiva.
La atención a la diversidad con el enfoque de educación inclusiva, es una visión y un anhelo en el ámbito mundial. Estos conceptos, aunque son manejados adecuadamente por directores y técnicos de los diferentes niveles del sistema Educativo del MINED, no son desarrollados en la práctica. Es una necesidad que los conceptos relacionados con la atención a la diversidad aparezcan en los currí­culos de los diferentes niveles educativos, así­ como en sus planes, acciones y proyecciones. Pero existen varios factores que lo impiden, entre otros, la falta de polí­ticas vinculantes, así­ como,  de coordinación entre ellos.
La División de Atención a las Necesidades Especiales, se ubica actualmente en la Dirección de Currí­culum, es decir, se ubica en la Dirección de Desarrollo Educativo, después de pertenecer a Gestión Educativa durante un tiempo. En general se considera esta medida como adecuada, por la pertinencia de la labor que desarrolla dicha división. Sin embargo, podrí­a pensarse que puede quedar un vací­o en la atención a los diferentes niveles, al alejarse de Gestión Educativa. De ahí­ que se considere que esta División pudiera ser  otra Dirección en Desarrollo Educativo, directamente ligada al Currí­culum, al desarrollo profesional docente y a la tecnologí­a educativa, así­ como desarrollando acciones en todas las ramas del sistema. Es ésta una alternativa y no la única; se considera que lo trascendente al respecto es su organización, funcionamiento y capacidad de gestión, es decir, su real empoderamiento. Para ello, es importante que esta división sea fortalecida en los aspectos siguientes:
-    Dotarla de mayor institucionalidad.
-    Mayor autoridad.
-    Asignación de recursos necesarios: presupuesto, personal capacitado, etc.
-    Revisión de sus funciones.
-    Establecimiento de mecanismos de comunicación y coordinación interna.
Por otra parte, esta División necesitarí­a contar con más integrantes técnicos, ya que en la actualidad lo conforman solamente tres. Es la oportunidad para dar cabida a otras personas, formadas en la conceptualización y con experiencia para realizar aportes significativos en beneficio de la Educación Especial.
Actualmente, el sistema atiende a unos 46,000 estudiantes de Educación Especial,. Esta cifra es muy baja, si se considera que representa apenas el 2.67% de la población total atendida por el sistema; es significativa al tener en cuenta la situación actual de Educación Especial en el Sistema Educativo. De acuerdo a lo indicado por OPS, El Salvador debe contar con un 13% aproximado de educandos con necesidades educativas especiales; según este dato quedarí­an más de 150, 000 niños y niñas sin educación especial. De ellos, muchos estarí­an en el sistema, sin identificarse sus necesidades especiales, muchos otros, quedarí­an sin estudiar.
No existen estadí­sticas que permitan identificar el número de niños y niñas que requieren atención especial, tampoco se sabe cuántos no estudian. El CONAIPD en su base de datos identifica que el 39% de los niños y niñas con discapacidad registrados, no estudian. Se hace imprescindible su detección. Para ello se sugiere la realización de campañas, que permitan la visita a todos los hogares. En este sentido serí­a conveniente la creación de una Comisión Interinstitucional MINED/MSPAS que posibilite esta detección, aportándole elementos formativos a los promotores/as del MSPAS, para que visiten los hogares con el fin de sensibilizar a padres, madres y demás familiares sobre la importancia de la educación y el derecho que tienen todos los niños y las niñas a ella. También se recomienda avanzar en este objetivo a través de la Escuela de Padres y Madres. Por último, se considera necesario que el CONAIPD reciba más ayuda para avanzar en la elaboración de su base de datos y en la detección de educandos con NEE.
Por otra parte, existe un número elevado de educandos con NEE que no son reconocidos como tales en el sistema educativo. Su detección es otro paso de suma necesidad. La Dirección de Evaluación del MINED indica que para 2004 se considerarán, en el Censo Matricular, los educandos con  NEE. Será necesaria la detección temprana de estos estudiantes, desde el ingreso a Parvularia, a través de la elaboración y aplicación de pruebas adecuadas. Estas pruebas, no obstante, deberí­an ser aplicadas en todos los niveles del sistema educativo, evaluándose especialmente en función de áreas de desarrollo.
Debe considerarse como logro, que el 94% de los educandos atendidos en Educación Especial son estudiantes integrados a las escuelas regulares, provenientes de la Educación Especial. Este dato pone de manifiesto el desarrollo del proceso de integración educativa, que posibilita la atención a educandos con retardo mental leve,  parálisis cerebral y  discapacidad visual. En este sentido, es generalizada la recomendación de posibilitar la integración educativa en forma gradual y de acuerdo al grado de preparación que van adquiriendo los y las docentes en sí­, así­ como el centro educativo.
Con muchos problemas, este proceso continúa, fortaleciendo y creando nuevos servicios. La gran mayorí­a corresponden a las Aulas de Apoyo Educativo y a los Servicios Psicológicos. í‰stos y otros servicios, si bien totalmente insuficientes para la demanda que generan, se van perfeccionando, aunque todaví­a hay una enorme distancia entre la preparación que se debe exigir a la escuela y a los y las docentes que atienden las necesidades especiales y la que realmente tienen en este momento.
Se hace necesario el seguimiento y monitoreo del funcionamiento de estos servicios, que deben ser reorientados en función de la integración escolar que se está realizando, así­ como  de la educación inclusiva. Dotar a las escuelas de todos los recursos para el funcionamiento adecuado de las actividades de Educación Especial, se trata de una necesidad real e ineludible. Entre ellos, pueden citarse: más servicios (AAE, EEE, Centros de Recursos y Diagnóstico, Servicios Psicológicos,etc), contratación de personal, cambios fí­sicos en el local para posibilitar el acceso y diferentes recursos para el aprendizaje.
Tanto la consideración de los servicios como la formación docente, deben visualizarse  a la luz de la educación inclusiva, una educación para todos/as que respeta y atiende de acuerdo a necesidades, las diferencias individuales. Con este enfoque, se considera vital que la escuela esté preparada para esta atención, reflejando en su PEI y en su PCC, la forma en que se expresará y se ejecutará. Asimismo, dentro del aula, los y las docentes deben estar en condiciones de identificar las necesidades educativas especiales, trabajando de común acuerdo con personas especialistas que atienden las Aulas de Apoyo Educativo y otros servicios especiales. Se sugiere a su vez que en cada distrito por lo menos, pueda llegar a existir un equipo de especialistas integrado por un/a psicólogo/a, un/a terapista y un maestro/a, ejerciendo las funciones que actualmente desempeñan los Centros de Recursos y Diagnóstico, una excelente iniciativa, pero que en la práctica funciona solamente en 5 Escuelas Especiales.
Esto en forma urgente se requiere en el medio rural, donde en el momento actual, prácticamente han desaparecido los servicios de aulas de Educación Especial logrados por EDUCO hace unos años. El problema radicó especialmente en la falta de preparación de los y las docentes para atender a la diversidad dentro del aula.
La División de Atención a las NEE, deberá realizar un trabajo más coordinado con Currí­culum. Se deberá plasmar en el currí­culum, objetivos, programas y acciones dirigidas a la atención de las necesidades educativas especiales y éstos una vez elaborados o revisados deben transferirse al docente mediante una entrega técnica que garantice la apropiación y el uso adecuado de los mismos.
Se considera prioritario que se coordine (División de Atención a las NEE y Dirección de Currí­culum) la forma en que serán introducidos los estándares, que en el año próximo abarcarán a  300 escuelas, y luego gradualmente se incorporarán a todos los centros educativos del paí­s. Por dicha razón, se sugiere el diseño de materiales educativos y procesos de capacitación que permitan a los y las docentes el análisis de los estándares en función de la atención a la diversidad. Los estándares, al presentar un horizonte hacia el cual se debe avanzar,  posibilitan que se analice cuánto ha logrado cada educando en función de su ritmo y su estilo de aprendizaje. Esto debe ser interiorizado por los/las docentes, quienes deben plasmar este concepto en las actividades que realiza cada niño o niña, así­ como en la forma en que se les evaluará. Para ello se requerirá de análisis continuo, generado por materiales y procesos formativos adecuados.
Otros materiales (y procesos formativos correspondientes) recomendados para uso de las y los maestros que atienden a la diversidad, son: Conceptualización de Educación Especial y Atención a la Diversidad, Procesos técnico-administrativos para la integración educativa, Adecuaciones curriculares en todos los niveles del sistema de acuerdo a problemáticas en cada contexto, Atención a las NEE en el PEI y en el PCC, Enfoque constructivista para la atención a las NEE y Metodologí­a para la enseñanza-aprendizaje de la lectoescritura y la Matemática.
Se insiste en la necesidad de preparación docente. El enfoque de atención a la diversidad en general no es conocido ni interiorizado por ellos/as. La carrera de Educación Especial ha ido casi desapareciendo, conservándose apenas en una  universidad  a nivel de profesorado.  
La formación inicial del (la) maestro(a) regular deberá partir de un currí­culum que integre el enfoque de atención a la diversidad y que se incorpore el tema de necesidades educativas especiales en el pensum en forma amplia y profunda.
La educación especial en sus distintas áreas debe concebirse como especializaciones posteriores al estudio del profesorado en general.
También debe ir cambiando la concepción de la formación de docentes en servicio relacionada con la atención a las NEE; ésta  debe ser permanente y no en base a necesidades puntuales. Estos/as docentes deben estar en condiciones de integrar a su planificación, las adaptaciones curriculares necesarias, en función de sus estudiantes y su contexto, así­ como de coordinar sus actividades con el resto de colegas para la atención escolar a la diversidad. Especialmente debe conocer y saber aplicar una metodologí­a integral para la enseñanza y el aprendizaje de la lectoescritura, que permita que cada educando pueda avanzar en función de su ritmo y estilo de aprendizaje. En ésta como en otras áreas curriculares, es imprescindible que el o la docente contribuya al avance de cada educando en su Zona de Desarrollo Próximo  en un enfoque constructivista del aprendizaje. El enfoque constructivista, partiendo de las ideas previas de cada educando,  beneficia la atención a la diversidad.
Se advierte como positivo el encuentro entre la División de NEE y Desarrollo Profesional docente, para el desarrollo de un Diplomado en Educación Especial, dirigido a asesores/as pedagógicos/as.  Son estos docentes, con una formación adecuada,  quienes pueden contribuir a potenciar la preparación del resto de maestros/as en atención a las necesidades especiales.
Se sugiere la concepción de un plan estratégico de seguimiento a la formación inicial y en servicio en temas de atención a la diversidad.
De esta manera, la atención a las NEE puede permear todos los procesos de formación y su dominio puede constituirse en requisito básico en la selección de docentes.
En la página siguiente se incluye un esquema en el que se podrán  reconocer las necesidades que presenta el sistema educativo en cuanto a la detección y atención a las NEE.  

 
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